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“Los medios y la formación de estereotipos”


Hace poco salió publicada una noticia en el portal web ‘El informador’, donde se informaba que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) afirmaba que la comunicación errónea o tergiversada sobre migración en medios “contribuye a propagar sentimientos de rechazo hacia los migrantes”.

En el informe sobre las Migraciones en el Mundo 2011: “Comunicar eficazmente sobre la Migración”, precisa que “los estereotipos dañinos, la discriminación e incluso la xenofobia han reaparecido en sociedades de destino”, y generan controversia sobre el valor del multiculturalismo. Este informe, que se publicó con motivo de la conferencia ministerial de la OIM, agrega que “se suele culpar a la migración por la pérdida de capital humano y la dependencia económica en los países de origen”.

La migración es un fenómeno que siempre se ha visto con bastante suspicacia por parte de los países que lo viven. Desconocen su cultura, sus formas de vida, su conocimiento se basa únicamente en aquello vagos esbozos que pueda brindar los medios de comunicación, de ahí su importancia en todo el proceso de comunicación para la eliminación de estereotipos.

Esto exhorta a un cambio radical en la manera en que comunicamos sobre migración especialmente en épocas de recesión económica cuando el discurso político y la información sobre la migración tiende a ser negativo. Es hora de romper las barreras del desconocimiento informando verazmente, dejando atrás el sensacionalismo, no informar todo lo negativo, ni generalizar para así no generar tantos anticuerpos contra los migrantes. Así en lugar de ser vistos como estorbo, se cambie la manera de pensar y se vean como un ser humano más que necesita de su ayuda para progresar.

Liz Tasa Palomino.

Estudiante de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, Perú.

 

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“Voz a los migrantes”


Como se sabe los medios de comunicación son capaces de apaciguar conflictos dentro de una sociedad internacional, como bien nos lo dice Vicenc Fisas: “Si prestamos atención a los medios de comunicación y a los procesos de comunicación es porque tenemos plena consciencia del papel que estos medios y procesos tienen y han tenido en la configuración de determinadas actitudes sociales en relación a los conflictos y a su transformación”.

Pese a esto, una de las principales señas de identidad del fenómeno migratorio es el silencio. También resalta como otra de sus características: la esperanza. Y ambos fenómenos apelan a los medios de comunicación como responsables, en parte, y, por supuesto, también parte de la solución de la invisibilidad de los inmigrantes.

Esa invisibilidad conforma nuestra falta de percepción de la realidad. Parece que la inmigración para muchos sólo es el desplazamiento de  personas en busca de un trabajo para mejorar sus condiciones de vida. Y es mucho más que eso.

Los migrantes se quejan de la falta de interés de la sociedad por su realidad. Y es así, puesto que ellos y sus familias se encuentran ausentes en los medios de comunicación. Por otra parte existen unas imágenes asociadas a los inmigrantes que son las que pregonan una irrealidad. Aparece, como casi siempre ocurre en los grandes medios, una parte sesgada y miserable de la realidad de la inmigración. Se muestra una imagen de los migrantes que poco tiene que ver con ellos: es la imagen de la tragedia.

Así el inmigrante en los medios es una víctima, sumisa, inculta y delincuente. Por ejemplo, las mujeres inmigrantes protagonizan las noticias relacionadas con la violencia de género y con la prostitución. Y los hombres con la delincuencia. Ambos con la inmigración ilegal.

Pero además de invisibles, los medios hacen a los inmigrantes mudos. No tienen voz, hay una ausencia permanente de sus testimonios a la hora de construir la información. Los expertos hablan de su invisibilidad pero en parte, al no contar con sus testimonios, están contribuyendo a hacerlos invisibles.

De tal manera, resulta poco contundente el dicho de que lo que no aparece en los medios no existe, pero los inmigrantes existen, tienen ilusiones, desesperanzas, alianzas y no están en los medios de comunicación.

Por eso nosotros como comunicadores debemos darle voz y voto  al inmigrante que por mucho tiempo ha pasado desapercibido en la sociedad. Es tiempo de crear medios de comunicación que defiendan los derechos de los inmigrantes y que los hagan conocidos por quienes realmente son, borrando así la imagen estereotipada e incierta que poseen en el ambiente periodístico.

Por: Roxana Eyzaguirre Espinoza

Estudiante de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, Perú

Todos están comprometidos en la búsqueda de la “cultura de paz”


La suerte de participar en un Taller Binacional de Interculturalidad en la UTPL (Universidad Técnica Particular de Loja) los días 7, 8 y 9 de noviembre del presente año, fue una experiencia muy satisfactoria e enriquecedora para mí y mis compañeros. En particular, me hizo ver de un modo distinto el tema de los migrantes: personas que salen de su país o ciudad de origen en busca de nuevas oportunidades.

En esta jornada binacional, que contó con la participación de las delegaciones de la Universidad de Piura (UDEP) y la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), se trató los beneficios y dificultades de la migración, en especial la que se desarrolla en la zona de frontera entre Ecuador-Perú.

Cuando era niño, pensé que las personas que venían de otro país eran personas que les gustaba salir de su país para explorar otros; solo me centraba en los turistas. Luego, me dí cuenta que había otro grupo de personas que salen de su país, no para explorar nuevas aventuras, sino para buscar oportunidades de trabajo y, así, mejorar su condición de vida y la de sus familiares; estos son los migrantes.

La migración ha existido desde los inicios del hombre: el cavernícola andaba y se establecía en lugares donde podía cazar animales para su alimentación y vestido. Y, también, desde sus inicios han existido conflictos y/o problemas entre las tribus, ya sea por el territorio (invasión) o por oportunidades de desarrollo. Entonces, el hombre siempre ha migrado y lo seguirá haciendo; y en esa actividad siempre estarán presentes los conflictos porque estos son inherentes al ser humano y necesarios para su desarrollo.

Pero, el hecho de que los conflictos sean inherentes al hombre, no quiere decir que no se debe hacer nada para contrarrestarlos. Todo lo contrario: diplomáticos, autoridades representantes del Estado, universitarios y ciudadanos están llamados a aportar su granito de arena para apaciguar los conflictos. Todos están comprometidos en la búsqueda de la cultura de paz.

Todo esto me quedó claro en el taller binacional en el que participé. Me ayudó a entender que nosotros como universitarios cumplimos un papel importante para el desarrollo social. Ya sea a través del planteamiento de estrategias para encontrar oportunidades donde hay conflictos o denunciando los hechos de violencia para proteger los derechos fundamentales del hombre.

Por: Juan Yovera Martínez

Estudiante de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, Perú

Respeto e igualdad para los migrantes

Mi participación en el Taller Binacional sobre Diplomacia Ciudadana y Resolución de Conflictos enfocado en temas de migración, realizado el mes pasado en la Universidad Técnica Particular de Loja, fue una experiencia muy gratificante, porque me ayudó a reflexionar sobre diversos contenidos de la mano de reconocidos especialistas orientados al tema en cuestión.

Durante las diferentes sesiones y a través de la activa participación de mis compañeros de la UDEP y de la UTPL,  pude evidenciar el importante rol que cumplimos nosotros los universitarios en la formación de una cultura de paz mediante acciones de diplomacia ciudadana expresadas en compromisos concretos para fomentar el respeto por los migrantes y la difusión de sus derechos.

Fue la exposición,  a cargo de la representante de la Secretaría de Migraciones ecuatoriana, la que me mostró un panorama mucho más amplio sobre la situación real que vive el migrante y que me permite esbozar algunas reflexiones.

La migración es un fenómeno social considerado como un derecho humano inalienable, que permite al ser humano formas y condiciones de vida en otro país. Este fenómeno se presenta por diferentes motivos: la búsqueda de un trabajo más rentable, mejores expectativas de formación profesional o simplemente conocer una cultura diferente.

Por tanto, el migrante se enfrenta a una serie de factores como la tolerancia hacia una cultura diferente o los estilos de vida distintos, que en algunos casos son tomados de forma positiva, pues el recién llegado es tratado con mucha acogida. Sin embargo, en otros casos, el migrante experimenta esos factores de manera negativa y es ahí donde nace la discriminación.

Discriminar, según el  Diccionario de la Real Academia Española,  significa “dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.”. Si orientamos esta definición al ámbito de la migración, la acción de discriminar podría hacer referencia al desconocimiento que se tiene de los derechos de los migrantes que como toda persona le asisten.

Desde el derecho a la vida, hasta el de circular libremente y elegir su residencia en el territorio de un Estado, constituyen los derechos fundamentales inalienables reconocidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos que amparan y protegen a todo migrante.

Según la International Organization for Migration (OIM), los derechos humanos   les corresponden a todas las personas presentes en un Estado,  por lo tanto,  también están garantizados para los migrantes independientemente de su estatus legal o período de estancia y que deben aplicarse sin discriminación;  lo que significa que ninguna diferencia entre las personas puede ser una razón para quitar o ignorar derechos humanos y libertades básicas.

Sin embargo, el desconocimiento de estos derechos es un mal generalizado avivado, algunas veces, por los medios de comunicación que en vez de promover su difusión se encargan de crear estereotipos que conducen  a la discriminación.

Una buena forma de empezar a eliminar los estereotipos es a través del uso correcto de  los términos con los cuales no dirigimos a los migrantes, ya que en varios países son tildados de ‘ilegales’ o ‘invasores’ asignándoles una connotación negativa con el fin de hacerlos sentir mal. Frente a esto, varios especialistas coinciden en emplear la expresión “indocumentado”, pero solo cuando la situación lo amerite. Sin embargo, considero que es preferible excluir por completo dichos términos a la hora de referirnos a ellos, con el fin de  empezar a fomentar una cultura de respeto.

Desde nuestro rol de actores sociales, todos estamos llamados a asumir el compromiso de defender y difundir los derechos de los migrantes, pues a través de  estas acciones lograremos alcanzar la tan ansiada cultura de paz, basada en el respeto y la igualdad.

Cynthia María Olaya Panta

Alumna de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura

Tierras extrañas

Bien,  aquí estoy  sentada frente al  computador  y pensando  cómo empezar a contar esta historia. Ando un poco desconcentrada, para esto necesito el silencio de mi alcoba y mi mente llenándome de ideas y recuerdos, ¡pero no!  Al contrario, estoy en la habitación de mi hermano, es el único lugar donde hay internet;  él jugando play station y yo redactando el post con ese ruido de “golazo”.

Mi historia la tengo clara: Cuando era pequeña, en mi escuela religiosa, donde siempre se inculcó el respeto a los demás, comenzó el tema de la migración. La mayoría de mis compañeritas -como dulcemente las llamaba la señorita de orientación- no vivían con sus papás, o una vivía solo con su papá porque su mami estaba en el extranjero o vivían con su abuelita; el ejemplo es claro, lo que no imaginé es que algo parecido me fuese a suceder a mí.

Mi hermano, el mayor, el ejemplo de la casa, él todo un Ingeniero, se fue hace ya un año y medio a formarse en otro país, quizá el suyo no era todo lo que buscaba y tal vez necesitaba más de lo que pedía.

Hoy lo extraño. Haciendo un recuento a todo ese año y medio de ausencia, sé que no ha estado en momentos que para mí han sido importantes, y que nosotros tampoco hemos estados en sus momentos de triunfos y derrotas que de seguro los tuvo en “tierras extrañas”.  Y es eso lo que no sabemos, cuando un hijo, un padre o hermano se va a otro país, no sabemos lo que ellos están viviendo; ellos nunca nos van a llamar a decir que están sufriendo o lo mal que lo están pasando, simplemente se lo pasan, o lo toman como “un mal día” y mañana será mejor, borrón y cuenta nueva.

Cada mañana para ellos será una nueva oportunidad, la oportunidad de aprender  y crecer y con el optimismo y la esperanza de regresar a casa con su familia y con la gran satisfacción de haber logrado su sueño, el sueño de ir mas allá.

Tal vez el trabajo de los padres, el de asumir ese pequeño gran vacío que dejan, será muy difícil; pero créanme que tener a un hijo estudiando en otro lado para ser más de lo que ya es, los llena de un gran orgullo ese orgullo de padres que definitivamente solo un padre puede sentir.

 Salomé Estefanía Ocampo Ochoa

Salitoocampo@gmail.com

“Yo también fui parte de los migrantes en tu país ”

Pensando en una de mis conocidas del Perú,  recordé a alguien de quien me llevo muy bonitos recuerdos. Buscando entre mi lista de conectados logré contactarla,  ella es: Carmen Riofrío Zapata, de 22 años. Le comenté acerca de nuestro proyecto, lo cual le pareció un proyecto prometedor  y de muy buena iniciativa; comencé a hacerle varias preguntas, y claro, ella con mucho agrado como es costumbre me respondió.

Carmen viajó a nuestro país por la oportunidad de movilidad estudiantil que oferta su universidad junto con la nuestra (UCV- Piura y UTPL), en la carrera de “Administración Turística y Hotelera”. Su intriga fue en el tema de la educación, pues esperaba una educación de calidad y de gente amable. Es notable como todos tenemos estereotipos en nuestra mente muy marcados , y al preguntarle si me puede responder sinceramente sobre si tenía algún estereotipo de los ecuatorianos antes de venir a nuestro país, su respuesta fue :  ” Si, me habían dicho que son personas pocos amables con los peruanos y me advirtieron que iba a ser víctima de algún tipo de discriminación; eso como que me hacía dudar un poco de escoger ese destino para mi movilidad pero decidí comprobarlo yo misma. Al contrario, me encontré con que son personas muy amables que se dejan querer fácilmente.”. Entonces así comprobé ,que esto no es mas que una mentalidad errónea y que depende de cada uno de nosotros quitarnos ese pensamiento y así mismo compartirlo con quienes creamos necesario.

Carmen me cuenta que nunca fue víctima de discriminación, y que al contrario siempre le dieron preferencia por ser extranjera “alguna que otra broma de esas que no faltan pero nada extremo como para que me sienta discriminada, mis compañeros les interesaba saber cosas de mi país y yo aprendía del país de ustedes”, y me comenta con mucho agrado ” Fue una experiencia que se ha quedado grabada en mi mente como una de las mejores; pude recorrer gran parte de Ecuador y en cada pueblo hay algo nuevo que aprender, aunque mientras estaba allá extrañaba muchas cosas de mi país,  eso pasaba a segundo plano porque cada día nuevo allá significaba para mi algo nuevo, ya sea en la calle, en la U , en la pensión en todas partes siempre , sobre todo en temas de respeto al medio ambiente y nacionalismo”.

Fueron 7 meses que estuvo en nuestro país; sin embargo se llevó las más bonita experiencia,  y con risas recordamos cuando festejamos el día de su cumpleaños, con ganas de una “chela” peruana. La intención era hacer que se sienta en casa y que ese día especial le dure siempre.

Se nos acababa el tiempo y ella tenía que despedirse de mí, pero no sin antes relatarme sus mas recordables anécdotas, y me cuenta: “Recuerdo mucho mi primer control de lectura y la miss pide un esfero y una hoja para un examen y yo: ¿esfero? asustada que no tenía esa cosa, no sabía cuando  lo habían pedido hasta que pregunté y era un simple lapicero”; “Mi primera juerga o farra como dicen ustedes, para empezar me tuve que escapar de la pensión porque vivía donde las Marianas y luego ese mismo día probé su canelazo y me bailan mucha cumbia peruana y yo feliz”.

Valora mucho nuestra naturaleza  y toda la aventura que vivió viajando. La Gestión Productiva que día a día debía cumplirla como parte del pensum de nuestra universidad y en Especial el I Congreso Latinoamericano de Turismo lo cual le sirvió como base para el tema de su tesis estrechamente relacionado con la web 2.0.

En fin, en cada palabra de Carmita se respira  su agrado por nuestro país, sobre todo por  como nuestra gente la acogió, los estereotipos se esfumaron y fueron cambiados por anécdotas, amistades y experiencias inolvidables, la convivencia en otros países  depende de los ojos con que veamos al resto y la percepción de nosotros será de acuerdo a como somos tratados. El respeto es esencial y por el hecho de que seamos de lugares diferentes no quiere decir que no tengamos derechos, los tenemos y en todo lugar, nuestra mentalidad debe cambiar y la concientización viene desde nosotros hacia los demás, UNIENDO FRONTERAS.

Leidy Jhanela Jaramillo

ljjaramillo1@utpl.edu.ec

EDUCACIÓN: Nuestro primer paso

Es increíble cómo la educación ha afectado la relación entre ecuatorianos y peruanos ; recuerdo cuando los profesores en mi escuela desde pequeña me decían que buena parte de nuestro país ha sido  “robada” por el vecino Perú.  Ha decir verdad, en esa edad poco sabía del tema, o poco me interesaba, pero sin duda crecí con la errada idea que los peruanos son malos y que se apoderaron de una parte riquísima de nuestro territorio.

Aceptar que estaba equivocada definitivamente es algo que no lo hubiera hecho sola, pues tuve la suerte de conocer a personas originarias de Perú en mi adolescencia, y gracias a esto y a explicaciones detalladas de mi papá sobre el conflicto, pude darme cuenta de mi error y rectificar mi actitud para con los hermanos peruanos.

De ahí es que pienso que la educación en las escuelas es factor fundamental para nuestra campaña de respeto al migrante; tenemos que actuar desde la raíz del problema, y repito:  los niños quizá poco sepan de esto, pero si les inculcamos desde pequeños la idea que todos somos iguales, y debemos ser tratados con respeto sin importar nuestro origen, religión, ideología o cultura, estoy convencida de que el resultado de nuestro trabajo será positivo.

No obstante si en algo tenemos que estar claros es que para esto necesitamos un compromiso de constante preparación, en donde a través de nuestra campaña podamos transmitir la importancia verdadera de ser tratados de igual manera ya sea en nuestro Ecuador o en tierras extrañas y viceversa si hablamos de extranjeros en nuestro país.

Tatiana Betzabé León A.

tatyabj1992@hotmail.com

No es condena ser de allá

Como parte del proyecto Uniendo Fronteras he decidido compartir mi experiencia de haber conocido y compartido con una persona de otro país:

No me hago responsable por unos cuantos robos, por perder el rastro de algunas personas que un día pertenecieron a si mismos, por las palabras que matan y por el ‘perdón’ que jamás escucharé.

Las cosas no siempre fueron simples, es eso lo que me gusta de esta vida: los retos, las cimas y grandes murallas que derrotaré. No pretendo cambiar al mundo; únicamente quiero transformarlo. Aún creo en las personas y deposito la confianza en ellas tanto como lo merecen y es lo que justamente me movió a escribir esto.

Conozco a Melania, peruana de 23 años que trabaja con mi padre y abuelos, en la finca familiar ”Las Orquídeas”, ubicada en el cantón Zumba, extremo sur del Ecuador y  límite con Perú. Tengo 14 años y mi interés por conocerla fue muy grande. Era la primera chica de este país que trabajaba en la familia, antes solo laboraban hombres de algunas provincias fronterizas como Tumbes y Piura, para trabajos fuertes; pero ella era de Iquiqos y la necesitaban en la casa para preparar los alimentos de trabajadores y hacer el aseo. Al llegar a la finca no me sorprendía que fuese tan callada, pero después de sonreírle por algún rato finalmente me dijo: ¿Como se llama, disculpe?. –Antonio- le respondí…

Con el tiempo la confianza fue suficiente como para pedirle que hiciera cosas más complicadas por mi, como prepararme los alimentos que sólo a mi me gustan, limpiar el espejo del baño cada vez que yo fuese a entrar, mi ropa bien planchada, incluso la de dormir, lo acepto muy narcisista de mi parte, pero en fin como mi abuela lo decía sólo es la empleada.

Mi abuela, de una edad muy avanzada, tenía cierto desdén por las personas que provenían del Perú, creía que solo servían para trabajar duro y en cuestiones del hogar; aparte su primicia era robar por lo que habría siempre que tenerles cuidado. Cierto día mi abuela le pidió a Melania que escribiera en un papelito las cosas que hacían falta dentro de la cocina, pero ella, trémula del miedo, únicamente sostenía el papel con el lápiz, luego de constatar que no había anotado nada, se abalanzó sobre ella con un puñado de insultos, típico de una viejecita cascarrabias, pero jamás aceptables.

La cuestión: ella no sabía leer, no había aprendido a escribir, y mi abuela lo vio como un defecto que la condenaba pasar el resto de su vida en labores domésticas.

Con el tiempo mi cariño hacia ella creció, no solo por su habilidad de tener las cosas pulcras, sino por la amabilidad que desbordaba al tratar conmigo, inventamos algunos juegos donde utilizáramos las vocales -bastante divertido- la consideré una muy buena influencia, amistosa, bastante honrada, y me daba el cariño que mi abuela no supo darlo. En fin, cambió mi concepto sobre las personas que venían de otro lugar y no pretendo dejarme llevar por las opiniones de la gnete, pretendo construir una propia; sólo sé que son personas, no una cosa y me decido a tratarlas como tal.

Byron Urrego Castillo

byronuc@gmail.com

Anécdota

Carlos Loaiza es un joven de 20 años, estudiante de Economía de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil. Al visitar nuestro blog y nuestras cuentas en facebook y twitter, ha decidido compartirnos su experiencia como migrante dentro del propio Ecuador, ya que él es oriundo de la provincia de El Oro:

 

 Guayaquil, una de las ciudades más progresistas de este Ecuador, siempre me brindó ese calor acogedor, que por cierto, brinda a quien decida habitar en ella y hacer su vida parte de su vanguardia.

Esta perla de nuestro Pacifico, perennemente exhibe su apoyo liberal a sus herederos y visitantes con su magna productividad desde el labrado de su tierra hasta surcar sus cielos. En particular me brindó el deleite de un estudio plausible, un trabajo que solo busca mi ascenso profesional y social. Anidar estas costas ha sido una bendición. El abuso jamás fue parte de su perfeccionamiento, al contrario, siempre mantiene custodia y recelo por los derechos de cada uno de sus habitantes.

Al menos yo, como migrante de esta metrópoli, me siento inmensamente agradecido por todo lo bueno que me propone y el respaldo de su gente que te trata como uno más de sus hermanos Guayaquileños.

Carlos Loayza.

Los inicios de ‘Uniendo Fronteras’

   Mientras revisaba la página web del Migrante Ecuatoriano, constataba la realidad: En nuestro país vive un sinnúmero de personas que se encuentran lejos de su         familia, de su hogar, de su tierra. Deberíamos tan sólo imaginar lo que implica iniciar un vida lejos de lo más querido.

   Bajo la supervición de tres docentes de la UTPL, un grupo de estudiantes de Comunicación Social iniciamos la campaña “Uniendo Fronteras”, con el objetivo de concienciar a la gente sobre la importancia del respeto hacia los extranjeros. Nuestra herramienta principal: la web. Aprovechamos el alcance que tiene ésta para llegar al mundo con nuestros objetivos de paz.  Peruanos, Chilenos, Mexicanos, merecen ser tratados en el Ecuador de la misma manera que en su país. El ser humano cuenta con la ventaja del “derecho-obligación”  basándonos en la CONVENCIÓN AMERICANA DE DERECHOS HUMANOS, art. 22: ‘Toda persona que se halle legalmente en el territorio de un Estado tiene derecho a circular por el mismo y, a residir en él con sujeción a las disposiciones legales’; lo que implica denunciar atropellos a la dignidad humana y respetar las diferentes leyes del país donde vivimos.

  A lo largo de la historia, los medios de comunicación nos han mostrado la crueldad de la discriminación a los migrantes.  Teniendo estas pautas, les recordamos que nosotros los periodistas, estudiamos para una meta principal: Unir a la sociedad con la verdad. Actualmente Ecuador está convulsionado; las diferencias ideológicas y los atropellos a la libertad de prensa  han convertido a nuestro país en una trinchera, donde no sólo resultamos perjudicados  los ecuatorianos, sino las personas que pertenecen a los países hermanos.

Los invitamos a llevar a cabo, junto a nosotros, esta iniciativa. Como jóvenes estamos en la obligación de trabajar por construir una sociedad integral; no podemos evitar las diferencias culturales e incluso de pensamiento, pero es importante saber respetar éstas.Como jóvenes, debemos convencernos que la paz no conoce distancias.

Daniela Gallardo Ledesma

Estudiante de Comunicación Social – UTPL

danielagallardoledesma@gmail.com

Twitter: @danielaegl

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